



OPINIÓN. "La liviandad en la adjudicación de fanatismos"
Diario Lider





Siempre he pensado que los debates hacen a la democracia, y que toda réplica hecha con respeto favorece el devenir de un sistema democrático.
Así que me veo “obligado” a contraponer otros puntos de vista a críticas escritas por Khalil Gómez, que se refiere a “falsas empatías” y “fanatismo” de parte de quiénes manifestamos en Trenque Lauquen exigiendo la aparición con vida de Santiago Maldonado (y ahora continuaremos pidiendo verdad y justicia para él y su familia). Gómez manifiesta “vergüenza” por la expresión “desaparición forzada”, y me sorprende que le avergüence aquello que la familia de Santiago planteó desde un primer momento con respecto a su ser querido, así como la Justicia federal caratuló poco después del 1 de agosto. En cuanto a la palabra “asesinato” u “homicidio”, tampoco es un término que hayamos ideado aquí con respecto a esta situación originada en un operativo represivo ilegal de la Gendarmería nacional. Claro que será difícil demostrarlo, porque durante un tiempo precioso para la colección de pruebas el juez Guido Otranto se dedicó a “otra cosa”, esto es a desacreditar testimonios de personas de la comunidad mapuche y no contemplar evidencias (como casquetes de balas), al punto tal que se lo apartó de la causa (formalmente por haber adelantado opinión, pero con quejas hacia su Señoría por parte de la familia y de Organismos de DDHH que eran mucho más serias que una “opinión adelantada”). Es decir que a “la Justicia” le costó mucho encontrar el rumbo, y quién sabe si alguna vez lo hubiera hecho de no mediar las movilizaciones de tantos “fanáticos” (al decir de Gómez).
Me resulta incomprensible que la multiplicación de un reclamo que motoriza la familia de la víctima, agradeciendo a cada paso el acompañamiento en todo el país y en el exterior, se pueda ligar con el “fanatismo”. Y en cuanto a la “utilización como vidriera” de la lucha por los DDHH sería bueno que Khalil explicite a quiénes alude, porque estamos los que hace 17 años venimos sosteniendo esa lucha sin haber pretendido obtener a cambio nada más que el afecto de aquellos que han sido atravesados por el terror de Estado. Estoy convencido que si los padres y los hermanos de Santiago Maldonado hubieran podido observar lo que se ha hecho en Trenque Lauquen en pos de rescatar las virtudes de su familiar estarían satisfechos, y no sentirían que se ha utilizado la memoria de Santiago, sino que hemos logrado mantenerlo presente para que se aprecie lo solidario y comprometido con la vida que era, hasta que se cruzó con gendarmes comandados por Pablo Noceti, jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad de la Nación (funcionario que debe ser investigado, decisión que “la Justicia” no se dignó tomar hasta el día de hoy).


Una pregunta, para concluir: ¿Se le puede llamar “accidental” a una muerte por ahogamiento de un joven que corría perseguido por una jauría de gendarmes sedientos de sangre, aterrorizado al punto de tirarse o caerse a un río helado no sabiendo nadar?












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