



Fuego cruzado en el Centro Cívico: cuando la política local pierde los modales
Diario Lider




El clima en el Centro Cívico prometía la formalidad habitual de los actos institucionales. La visita de Luciano Scatolini, ex titular de la Escribanía General de Gobierno y del programa de créditos Procrear, convocó a vecinos, referentes sociales y funcionarios con la expectativa de escuchar anuncios sobre acceso a la tierra y vivienda. El evento, impulsado por el Colectivo Trenque Lauquen por más Participación, transcurría dentro de los márgenes esperados. Sin embargo, apenas la exposición del disertante llegó a su fin, la compostura formal saltó por los aires para dar paso a un recinto dominado por gritos y una discusión de alto voltaje.
El detonante pareció fortuito, pero destapó tensiones acumuladas en la dirigencia local. Todo comenzó cuando el intendente Francisco Recoulat explicaba a un vecino las razones por las cuales la Ampliación Urbana (AU) aún no cuenta con un cuartel de bomberos. Intervino entonces el concejal de Fuerza Patria, Hernán Amador, lanzando una acusación que encendió la mecha: sostuvo que el desarrollo urbano local está pensado únicamente "para los privados" y reflotó un debate áspero y recurrente del Honorable Concejo Deliberante: el cobro de plusvalía en el loteo Las Perdices.
La reacción del Ejecutivo fue inmediata y sin filtros. Molestos por la irrupción y el tono del reclamo, tanto el jefe comunal como su secretario de Gobierno, Martín Borrazas, salieron al cruce. Los adjetivos no tardaron en aparecer: de un lado y del otro volaron términos como "desubicado" y "mentiroso", mientras el intercambio dejaba de lado los argumentos técnicos para ingresar de lleno en la descalificación personal.
La escena mutó hacia un espectáculo insólito. Ante la mirada atónita de los organizadores, del propio Scatolini y del público que aún no salía de su asombro, la temperatura de la sala no paró de subir. Lo que debía ser un espacio de debate democrático y participación ciudadana se transformó en un contrapunto de acusaciones cruzadas y amagos de demandas judiciales. Entre idas y vueltas, la discusión escaló hasta que el concejal advirtió que tomaría medidas legales contra el intendente, a lo que Recoulat respondió en el mismo tenor.
Tuvo que intervenir la organización para poner paños fríos y desactivar un conflicto que amenazaba con mayores desbordes en pleno recinto. La tensión, sin embargo, no concluyó con el cierre del micrófono: según testigos, a la salida del edificio aún se escucharon algunos cruces verbales subidos de tono.
El episodio dejó al descubierto las fricciones y la falta de diplomacia que atraviesan a la política local, donde las diferencias sobre el modelo de ciudad y el suelo urbano terminan resolviéndose, lamentablemente, a viva voz y a la vista de todos.



















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