



"Estuvo uno de los últimos próceres vivos", dijo Vincha Vincent sobre Black Amaya en Trenque Lauquen
Diario Lider







Todavía con la adrenalina del show a flor de piel, el músico local Pablo "Vincha" Vincent compartió sus sensaciones tras haber acompañado en el escenario a Black Amaya, el legendario baterista de Pappo’s Blues y Pescado Rabioso. En una charla que recorrió la importancia de este "prócer" del rock nacional, Vincent destacó la energía única que se vivió el pasado sábado.
El blues en su hábitat natural
Para Vincent, el entorno del show fue determinante para alcanzar la mística necesaria. Según explicó, la elección de un bar cerca de la estación de tren superó a experiencias anteriores en salas más tradicionales:


"Siempre el blues y el rock tienen que estar en lugares noctámbulos. Las veces anteriores salió bárbaro, pero una vez fue en el Teatro Español y la otra en la Casa de la Cultura, que son lugares que enfrían un poco el panorama. El espectáculo es mejor en los bares".
La vigencia de una leyenda
A sus 76 años, Amaya demostró por qué es una figura fundacional de nuestra música. Vincent no ahorró elogios para la performance del baterista:
"Se vio un Black Amaya enterísimo, con sus dotes baterísticas y musicales todavía intactas. Es un verdadero profesional; a pesar de que no toca tan seguido porque vive en el interior y está 'retirado de la urbe', como dice la canción, hizo un repertorio que es una mezcla de Pappo’s Blues, Vox Dei, cosas de Riff y, obviamente, Pescado Rabioso".
Sobre este último punto, Vincent resaltó la conexión especial de Black con Luis Alberto Spinetta, definiendo al "Flaco" como algo "celestial" y destacando las mil anécdotas que el baterista relató entre tema y tema.
El desafío de tocar con un maestro
Haber sido parte de la banda esa noche junto a Andrés del Sarto fue, para Vincent, una experiencia que trasciende lo musical y se convierte en una lección de vida:
"Cuando tocás con un tipo así es una cosa distinta. Te mira, te hace la seña justa, te caga a pedos con la mirada... son todas cosas que uno se las va a llevar a la tumba. Fue un éxito total a nivel personal; estoy muy contento a pesar de los yerros que me mandé tocando por los nervios, porque ante una cosa tan importante, uno se caga todo", dijo entre risas.
Un público a la altura
Finalmente, el músico celebró la respuesta de la comunidad de Trenque Lauquen, que llenó la sala para recibir a una figura de tal envergadura:
"Siempre es duro llenar aquí en Trenque y esta vez el público respondió muy bien. Se puso a la altura de lo que significa tener a uno de los últimos próceres vivos que nos quedan de esa época de oro del rock".

















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